Como los insectos. Hilos sobre la espalda. Entre los dientes. Persiguiéndose entre sí. Hay demasiadas grutas que se pueden transformar en el interior. Marcas de agua y marcas de lápiz de ojos. Marcas de hierro. Marcas de mordiscos. Luces. Apagones.
No todo es dolor incandescente. Martinetes de la fragua. Sabores que huelen en la lengua y se expanden en los dedos. Vueltas sobre la cabeza. Música de la calle. Música de las paredes. Mañana podría no existir nada de esto.
La esmeralda en el cuello, la libélula esmeralda cerca del cuello. Y el cuello nunca tenso, pero siempre alerta. Pero siempre durmiendo, pero nunca quieto. Mañana podría empezar a existir.
Como los insectos. Aguijones y cuerpos de arena y artesanía. Se me quedaron pequeños los jarrones rotos, ahora busco cavernas de roca caliza, candente y forjada por los años. Apenas rota. El nudillo en compás, apenas roto.
No se debe jugar a rellenar huecos. A mí me gusta que me escarben sin temor a herir. Visceral. Primitivo. Primario. Acompañar es hurgar y quedarse nadando dentro. Como tu mirada verde y naranja. Te veo en cada una de las noches que no duermo pero te siento dormir.
Como los insectos, volando ruidosa. Molestando. Demasiado astuta para ser aplastada a la primera, a la segunda, a la tercera. Sucia. Inestable. Orgullosa de la suciedad. Vigilante. Analítica con ojos de cristal.
¿Acaso los huesos de todos los seres humanos creen que están libres de odio, hipocresía, mentira y encierro? Cansada de reclamar clemencia, atención o pactos. Me gusta clavarme agujas de pino en la palma de las manos porque tengo una relación romántica con las agujas, los clavos, los cuchillos.
La risa de un niño me transporta. Todo en calma. Aparentemente. Dentro cuervos. Los animales interactuando me vuelven curiosa. Todo en calma. Aparentemente. Dentro escorpiones.
Aprendieron a cocinar comiendo con la mandíbula apretada. Aquí se aprende a vivir con la boca cerrada, porque las palabras son un don demasiado sagrado como para ir soltando al viento lo transparente. Brujería sin lavanda es como lavar el suelo con trapos roídos. Hay que tener sigilo.
Con el amor también. Con sigilo, lento. Eterno.