Nunca te gustaron las despedidas, ni a mí las esperas. Entrabas en trance con el vino y el flamenco, y movías los dedos con nerviosismo. Dicen que me parezco a ti porque alargo los silencios con la punta del pelo. Porque escondo palabras que luego suelto en otros escondites. Porque guardo secretos. Imagino escenarios y bailo descalza.
Me escribías desde el Módulo 11, en la hoja más roída que tenías. El lenguaje encriptado de la libertad no entiende de cárceles. Te enviaba grillos a través de los agujeros y del cielo abrasador de las llanuras cordobesas, del asfalto. Te recuerdo siempre alerta y protegiendo, hiciste que el miedo fuera arma, aunque no quedase fuerza. Aunque hoy no quede fuerza. Ni siquiera el tiempo pasado fue mejor que el presente, no entiendo qué queda de futuro. Déjame irme contigo donde la música es esquela y espacio infinito.
Lo hice como me enseñaste, como un ritual. No querías lágrimas, sigo sin poderlas echar. No soy consciente de nada. Te sigo esperando como cuando era niña, sentada en el aljibe del cortijo, mientras te veía pelear a lo lejos. Pero siempre llegabas, te escondías el golpe y me enseñabas un sonido nuevo de un pájaro, a identificar serpientes o a leer páginas en blanco.
Nos robaron la vida y tú, desde el muro y la separación, me repetías que no era una sentencia. Te he visto morir miles de veces entre la ictericia y la sobredosis. Irascible y apaciguado como un cachorro recién nacido. Cubierto de sangre y cubierto de flores. Siempre nos ha conectado un hilo invisible, te siento en cada muestra de cariño que me permito recibir.
Lo hice como tú querías, sin formalismos. Sin contaminación, sin que fuera corruptible. Lo escribí y lo enredé en tus nudillos. Tus gritos de agonía están a salvo conmigo. Tus miedos están a salvo en la caja de las cartas. Nunca nadie me conocerá como tú me conocías. Me agarré a ti como una huérfana. Me hiciste imaginarme valiente, guerrera e indestructible. Cuando todo, alrededor, siempre fue, siempre será, muerte.
Te espero tras el canto del autillo. Nunca estuvimos hechos para esta dimensión.
Uffff 🥹 tremendo 😻 (a pesarde lo desolador)